ONCOLOGÍA Y TRATAMIENTOS OHB

Para evaluar el efecto beneficioso de TOHB en el tratamiento de tumores es importante
considerar los siguientes factores: la entidad tumoral, el grado de hipoxia, el sitio de
implantación y crecimiento tumoral y el grado de vascularización del tumor. Todas estas
variables afectan el grado de eficacia tanto de los tratamientos convencionales (radioterapia
RT y quimioterapia QT) como del efecto potenciador o sensibilizador de la TOHB, pudiendo
mejorar el efecto de la RT sobre células tumorales hipóxicas, reduciendo la recurrencia
tumoral.

La mayoría de los trabajos disponibles están relacionados con casos de cáncer de cabeza y
cuello. Estos tipos de cáncer se caracterizan por ser altamente hipóxicos, y son tratados de
manera habitual y eficiente con RT. Tanto en RT como QT recomiendan utilizar la TOHB de
manera previa, o a lo sumo posterior al tratamiento primario del tumor, pero siempre con
un estrecho margen temporal.

Este efecto se debe a la reversión de la hipoxia y el aumento de la producción de RL, que
favorecen la incorporación de agentes quimioterapéuticos durante o inmediatamente
después de la sesión de cámara, en el tratamiento de tumores de mama, osteosarcomas,
ovario, pulmón y gliomas.

También está ampliamente documentado el uso de TOHB para tratar la necrosis de tejidos óseos (mayormente mandíbula y dientes), tejidos blandos subcutáneos, laringe, intestino, abdomen, vejiga, recto, tórax y heridas en extremidades causadas por la RT. Este efecto puede manifestarse algunos meses, e incluso años, posteriormente a la RT, dada la falta de especificidad y selectividad de la radiación sobre tejidos neoplásicos y tejidos sanos. En estos casos, la TOHB actúa en tejidos necrosados y en diferentes órganos dañados con radiolesiones a través de la inducción de la angiogénesis y la reducción de la fibrosis, favoreciendo la cicatrización.